Yurta Improvisada: Refugio Portátil con Materiales Naturales
La yurta (ger en mongol) es la vivienda tradicional de los pueblos nómadas de Asia Central, perfeccionada durante más de 3.000 años para soportar vientos de más de 100 km/h, temperaturas de -40°C y se
Yurta Improvisada: Refugio Portátil con Materiales Naturales
La yurta (ger en mongol) es la vivienda tradicional de los pueblos nómadas de Asia Central, perfeccionada durante más de 3.000 años para soportar vientos de más de 100 km/h, temperaturas de -40°C y ser montada por una familia en menos de 2 horas. Su diseño circular distribuye las cargas de viento uniformemente, su estructura de celosía es extraordinariamente resistente para su peso, y su forma aerodinámica minimiza la resistencia al viento. Aunque una yurta tradicional utiliza fieltro de lana y madera curada, los principios pueden adaptarse para construir una versión improvisada con materiales encontrados en la naturaleza: varas flexibles, cuerda y cualquier material de cobertura disponible.
Estructura de la pared (khana)
La pared circular de la yurta es una celosía colapsable que le da su resistencia característica.
- Material: Se necesitan varas rectas y flexibles de 1,5-2 metros de longitud y 2-3 cm de diámetro. El sauce, el avellano y el fresno joven son ideales por su flexibilidad. En total, para una yurta de 4 metros de diámetro se necesitan unas 60-80 varas.
- Celosía: Las varas se cruzan en diagonal formando rombos, unidas en cada intersección con cordaje o tiras de cuero. Al extenderse, forman una pared curvable que se adapta a la forma circular. Cada sección de celosía (típicamente 4-6 secciones) cubre un arco de la circunferencia.
- Altura: La pared debe tener al menos 1,5 metros de altura una vez desplegada para permitir estar de pie cerca del centro. Las secciones se unen entre sí con cuerda y se estabilizan con una cuerda tensora que rodea toda la circunferencia por el exterior.
Techo cónico y corona central
El techo de la yurta es un cono formado por varas radiales (uni) que van desde la pared hasta un anillo central (tono).
- Anillo central (tono): Fabricar un anillo de 60-80 cm de diámetro con ramas flexibles curvadas y atadas. Este anillo es la pieza clave: recibe todas las varas del techo y permite una abertura superior para ventilación y salida de humo. Debe ser lo suficientemente rígido para soportar el peso.
- Varas del techo (uni): De 2-2,5 metros de longitud, ligeramente curvadas. El extremo inferior se apoya en la parte superior de la celosía de la pared; el superior se inserta o ata al anillo central. Se necesitan entre 40 y 60 varas equidistantes para formar el cono.
- Ángulo del techo: El ángulo ideal es de unos 30 grados respecto a la horizontal. Demasiado plano acumula agua y nieve; demasiado empinado reduce el espacio habitable y aumenta la altura total, haciéndola más vulnerable al viento.
Cobertura y aislamiento
La cobertura transforma la estructura esquelética en un refugio habitable. En una yurta improvisada, se usa lo que esté disponible.
- Lonas o plásticos: Si se dispone de lonas, son la opción más rápida y efectiva. Cubrir primero el techo y luego las paredes, con solapes generosos. Asegurar con cuerdas pasadas por encima y atadas a estacas en el suelo.
- Corteza de árbol: Láminas grandes de corteza de abedul, alcornoque o platanero, superpuestas como tejas desde abajo hacia arriba. Requiere muchos árboles y tiempo pero proporciona buena impermeabilidad.
- Capas vegetales: Manojos de hierba, juncos o paja atados en haces y colocados en capas densas sobre la estructura. Se necesita un espesor mínimo de 15-20 cm para impermeabilidad aceptable. Complementar con una capa de barro fino como sellante si es posible.
- Pieles o mantas: El método tradicional mongol usa fieltro de lana (2-3 capas). En improvisación, cualquier manta, tela o piel animal cosida proporciona aislamiento. Las pieles sin curtir deben colocarse con el pelo hacia dentro para máximo aislamiento.